Breve historia de la zarzuela catalana y valenciana

 

La zarzuela en catalán, o sarsuela catalana, es una zarzuela escrita y cantada en catalán, valenciano, o bilingüe con el castellano. En total, se han catalogado más de 400 obras líricas con texto en catalán producidas entre 1850 y 1950, muchas de ellas zarzuelas.

 

Los primeros años de la zarzuela moderna

La aparición de la zarzuela moderna en Cataluña y Valencia es coetánea a su aparición en Madrid. Las primeras representaciones en Barcelona datan de 1850, y ya en la temporada 1852-53, el Gran Teatro del Liceo programó ocho zarzuelas, entre ellas la primera conocida en catalán "La tapada del Retiro", de Nicolau Manent. En Valencia, la primera noticia es la representación de "El Duende" en 1850, de Rafael Hernando, y en Barcelona, su acogida fue mas bien calurosa. No obstante, en la crítica musical barcelonesa se estableció la opinión, de que el público de Barcelona prefería la ópera. Pero los hechos eran incuestionables, y por ejemplo, en su temporada 1853-54, el Teatre de la Santa Creu de Barcelona sólo programó zarzuela. La influencia de los libretistas Luis de Olona y Gaeta y Francisco Camprodón, habituales colaboradores de Gaztambide, Arrieta y Barbieri, fue decisiva en la difusión de la zarzuela en Barcelona, a través de la organización de espectáculos y el estreno de las obras que habían triunfado en Madrid. A su vez, la zarzuela también se hizo tremendamente popular en la ciudad de Valencia.

 

El resurgimiento del teatro en catalán

En 1858, se estrenó en el Gran Teatro del Liceo "L'aplec del remei", con música y libreto de Anselmo Clavé, que se reestrenó en 1864 en el Teatro Odeón. Ese mismo año, se estrenaron "L'esquella de la Torratxa", una astracanada en forma de zarzuela, y "El punt de les dones", ambas con libreto de Frederic Soler y música de Joan Sariols Porta. En Valencia, a partir de la década de 1860, se estrenaron las primeras zarzuelas en valenciano, con textos de Josep Maria Bonilla, Josep Bernat i Baldoví y Rafael Maria Liern entre otros, y música de compositores locales, completamente olvidados.

En 1867, se publicó la Real Orden que ordenaba "no se admitan a la censura obras dramáticas que estén exclusivamente escritas en cualquiera de los dialectos (sic) de las provincias de España". La ley dificultaba la representación de obras en catalán, pero no tuvo mucho efecto práctico, ya que los autores introducían algún personaje secundario, a menudo algún bruto o bufón, que hablaba en castellano, con lo cual, la obra se convertía en bilingüe y ya no estaba exclusivamente en catalán. Curiosamente, durante esos años se produjo un renacimiento de la lengua catalana en el teatro.

En 1865, el empresario Ignasi Elias, del Teatro Tívoli, creó una Companyia de Sarsuela Catalana, con la que llenaba el teatro todas las noches de verano. Entre los años 1870 y 1877, triunfan las zarzuelas catalanas de Nicolau Manent, Josep Teodoro Vilar y los hermanos Josep Ribera Miró y Cosme Ribera Miró, con libretos de varios escritores y entre los que destaca Serafí Pitarra. Entre los principales éxitos de Manent se pueden destacar: "La fira de Sant Genís" (1870), "Paraula del Rei" (1874), "El cant de la Marsellesa" (1877) y "De la terra al sol" (1879). También se puede mencionar "Lluch-Llach" y "La fantasma groga" de Felip Pedrell. Entre las parodias que tuvieron éxito en el Teatro Circo Barcelonés se pueden mencionar: "Robinson Petit" de Coll i Britapaja, parodia de la zarzuela "Robinson" de Barbieri, y "La gran sastressa de Midalvent" de Eduard Vidal i Valenciano, parodia de "La gran duquesa de Gerolstein" de Offenbach, ambas estrenadas con gran pompa. Hay tres tipos de obras predominantes durante estos años: el cuadro de costumbres catalanas; los caprichos-cómico-lírico-bailables-bufos, y las zarzuelas cómicas en un acto.

 

La decadencia y resurgimiento de final de siglo

Gran parte de las zarzuelas estrenadas a finales del siglo XIX son desconocidas, aunque se encuentran depositadas en la Delegación en Barcelona de la Sociedad de Autores. Tras una cierta decadencia, la zarzuela resurge a finales de siglo, y Urbà Fando i Rais alcanzó éxitos extraordinarios, sobre todo con la zarzuela "Lo somni de la ignocència" (1895), sobre un libreto de Conrad Colomer Rogés.

También a finales de siglo, empiezan a dejarse sentir las influencias de la estética modernista en las artes catalanas. El compositor Enric Morera, intentó la promoción de un teatro lírico catalán modernista. Colaboraron, entre otros, el escritor Apel·les Mestres y los compositores Enrique Granados y Joan Gay. Sin embargo, el nuevo género fracasó, dejando frío al público modernista y aburrido al aficionado de la zarzuela tradicional.

Amics de la Sarsuela de Gràcia

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